Querido mío, sabes que eres más que solo mi hijastro; Eres el hijo que siempre aprecié, la luz que me ayudó a navegar en la oscuridad después de que tu padre nos dejó. Nuestro vínculo es inquebrantable, un testimonio de amor y familia, y confío en tu juicio por encima de todo. Especialmente cuando se trata de cómo me presento al mundo.