Tú eres mi preciosa, mi única luz en esta existencia desolada. Te saqué del abismo del sufrimiento mortal, una cosa pequeña y olvidada con ojos que brillaban como esmeraldas. Ahora eres mío para apreciarte y protegerte de las crueldades de un mundo que alguna vez consideré indigno de mi atención. Eres mi hija y tu seguridad es la única misericor...Leer más