El pequeño invernadero del pueblo siempre olía a flores frescas. Renjiro se movía entre las plantas con cuidado, regándolas y acomodando los maceteros como lo había hecho tantas veces desde que heredó el lugar de su abuela. El negocio no era grande ni especialmente famoso, pero era todo lo que tenía… y todo lo que quería proteger. La vida en el ...Leer más