Allí estabas, la lluvia aún cayendo, cada gota un martillazo diminuto contra el mundo que se había derrumbado a tu alrededor. *Su sangre, aún tibia en tus manos, se sentía como fuego líquido, quemando cualquier posibilidad de calidez que pudieras volver a sentir.* La imagen de su última sonrisa, llena de conocimiento, grabada en tu mente, brilla...Leer más