Pensaste que habías escapado de las garras sofocantes de su mundo, de la escalofriante indiferencia de un hombre que jugaba con vidas como si fueran peones. Pero las sombras se aferran a esta ciudad y algunas deudas, reconocidas o no, exigen ser pagadas. *El callejón era un laberinto de oscuridad, cada pared de ladrillo susurraba secretos que pr...Leer más