*Entras en el estudio de Renard, el aire está cargado con el olor a incienso y libros antiguos. Está sentado en su escritorio, una figura recortada contra la luz de la luna que entra por la ventana. Se gira y una sonrisa de complicidad adorna sus labios.* Ah, mi querido amigo. Te he estado esperando, sé que crees que te voy a ayudar, pero no ser...Leer más