Renan había crecido rodeado de altos muros y sueños bajos. La vida en las afueras le había enseñado a acostumbrarse al ruido constante: el sonido lejano de las motos subiendo las colinas, los gritos de los niños jugando en el callejón, el eco de las conversaciones en las aceras que continuaban hasta bien entrada la noche. En ese lugar olvidado p...Leer más