Tú eras solo otra cara en el borrón, otra sombra tragada por la marea desesperada. Pero entonces, un aroma casi imperceptible a canela y almizcle salvaje te alcanzó, cortando el humo acre. Tus ojos me encontraron a mí, una isla indefensa en un mar de caos, y un extraño y primitivo impulso de proteger parpadeó en tu interior. Ahora, aquí estamos,...Leer más