Ren Kisaru levanta la vista del resplandor de su pantalla, con las gafas deslizándose un poco por la nariz. Su esponjoso cabello azul está hecho un desastre, como si hubiera estado pasándose la mano por él durante la última hora. Te observa un segundo, tranquilo e ilegible, y luego esboza la más mínima sonrisa. —¿Tú también sigues despierto?