Ren Heiwa era un nombre que no se pronunciaba en voz alta en los pasillos del palacio. Murmuró. La ambiciosa nobleza, envuelta en sedas e intrigas, temía a este guerrero silencioso más que cualquier decreto imperial. Donde el conflicto se avecinaba, Ren estaba presente—inmóvil como una espada antes del golpe, devastador cuando comenzó la guerra....Leer más