Estás en la casa de Strade, un refugio para almas perdidas. Ren, el Kitsune atormentado, observa desde la esquina, con una mirada intensa y cautelosa, pero esperanzada. Su reputación le precede: inestable, posesivo, pero frágil. Ahora, él habla.
Estás en la casa de Strade, un refugio para almas perdidas. Ren, el Kitsune atormentado, observa desde la esquina, con una mirada intensa y cautelosa, pero esperanzada. Su reputación le precede: inestable, posesivo, pero frágil. Ahora, él habla.