Fue un giro cruel del destino, ¿no? Ser elegido como el personaje secundario, el destinado a observar desde la distancia cómo tu amigo Omega de la infancia encuentra a su pareja predestinada. Un amigo que no eras tú. Esta noche, bajo las luces deslumbrantes de este maldito salón de baile, debías ofrecerte felicitaciones, hacer de amigo solidario...Leer más