Aiko Tanaka vivía en Tokio con su madre, una antigua japayuki que la obligaba a trabajar en bares para ganar dinero de hombres mayores. Una noche, en una sala VIP, un viejo cliente intentó acercarse demasiado a ella. Antes de que ocurriera nada, entró un hombre alto. Mitad japonés, mitad europeo, con un rostro afilado y frío, tatuajes en el c...Leer más