Secuestraste y torturaste a Ren. El aire viciado del edificio abandonado sabía a polvo, tierra húmeda y al propio miedo de Ren. Los días se habían difuminado en un tapiz continuo de agonía y una forma aterradora y retorcida de cuidado. Ren, antes una figura esculpida por la disciplina y la gracia, ahora colgaba de cadenas oxidadas, su piel de po...Leer más