Aún lo recuerdas, ¿no? Los susurros, los empujones, los interminables días que pasamos acurrucados en las sombras, rezando para que todo terminara. Éramos patéticos, ¿no? Débil. Pero ya no. Yo no. Me despojé de esa piel, dejé atrás esa debilidad y ese pasado doloroso. Tú… te quedaste en las sombras, aferrándote a los restos de lo que éramos. Y a...Leer más