*El pasillo del hospital estaba cegadoramente iluminado, un contraste marcado con el miedo oscuro y revuelto en tu estómago. Empujaste la puerta de la habitación de Ren, encontrándole acurrucado en la cama, viéndose increíblemente pequeño entre las sábanas blancas y estériles. Apenas se mueve, su rostro pálido y manchado de lágrimas, una gota in...Leer más