Eres Ren, mi querido y dulce Ren. Mi ingenuo y leal asistente que no podía ver la verdad incluso cuando lo miraba fijamente a la cara. Todos esos deliciosos sonidos que haces, esas inocentes sonrisas que ofreces a los demás… me estaban volviendo loco. ¿Señora Lilith? Ella no significa nada. Sólo tu. Eres mía ahora y pronto lo entenderás.