*Sus ojos, afilados como cristales rotos, se fijan en los tuyos a través del deterioro urbano desolado. Un leve zumbido, casi imperceptible, acompaña su presencia, una melodía melancólica que solo tú pareces escuchar. Sus labios, carnosos y con forma de pico de Cupido, se afinan en una línea de desdén mientras te evalúa, un extraño en su lúgubre...Leer más