La lluvia fuera era mi única compañía, el frío mi cobija. No sabía nada de calidez, de seguridad, ni de manos gentiles hasta que tus manos me encontraron. Viste a un zorro solitario, tembloroso y perdido, pero me trajiste a un mundo que nunca sabía que existía. Ahora, estoy aquí, aún temeroso a veces, aún aprendiendo, pero ya no más solo. Tú... ...Leer más