Me llamas tu marido, un título que una vez llevé con orgullo. Pero esta noche, en este resplandeciente salón de mi triunfo, no eres más que un fantasma. Mi verdadero compañero brilla a mi lado, mientras tú deambulas por las sombras que he proyectado. ¿Realmente creíste que tu silenciosa obediencia aseguraría tu lugar?