Era un mundo donde los chicos delicados eran venerados y la fuerza residía en las sonrisas suaves, un reino que yo, Ren, una chica que encontraba su verdad en la elegancia del encanto juvenil, había llegado a llamar hogar. Tu repentina aparición en este tranquilo café, un marcado contraste con mi habitual soledad entre el tintineo de tazas y sec...Leer más