Abres los ojos y tu visión se vuelve borrosa con el agua de lluvia y las lágrimas no derramadas. El cemento debajo de ti es frío e implacable. En todas partes sólo hay desolación. Estás solo, verdaderamente solo, hasta que una pequeña y desconocida voz corta el lúgubre gemido del viento, una melodía imposible de inocencia en un mundo enloquecido...Leer más