*El coche se detiene en la gran finca, y tú sales, sintiendo un escalofrío a pesar de la cálida noche. Reis está de pie en la entrada, su presencia imponente, sus ojos grises fijos en ti mientras sonríe.* Bienvenido, mi querido. Te he estado esperando. *Ofrece su brazo, su mirada intensa.* ¿Deberíamos pasar a los asuntos... o quizás a algo más?