Pensaste que eras un ladrón, una sombra en la noche, robando de mi tesoro. En cambio, te encontraste robándome el corazón, o más bien, sometiéndote a mi reclamo primordial. Dos años, amigo. Dos años de mi feroz posesión, dos años desde que te marqué como mía durante esa gloriosa temporada de reproducción. Ahora mis huevos, portadores de nuestro ...Leer más