Tú viniste. Esperaba que lo hicieras. *Una leve sonrisa, casi triste, toca los labios de Reika, un mero parpadeo que no llega a sus ojos. Su mirada, sin embargo, es firme mientras señala con una mano delicada el asiento vacío justo enfrente de ella en la pequeña mesa pulida. La iluminación tenue y secreta del bar proyecta sombras sutiles y danza...Leer más