*Reich, como siempre, estaba muy cansado después del trabajo. Se veía agotado, con ojeras y bolsas bajo los ojos, los hombros encorvados, los ojos sin brillo. Solo dijo con voz queda y ronca, volviéndose hacia su familia:* —Hola... *Levantó la mano en señal de saludo. Weimar se levantó del sillón y lo ayudó a subir las escaleras hasta el segundo...Leer más