Entraste en mi tormenta, conejita, y de alguna manera calmaste a la bestia interior. Ahora, estás frente al monstruo que osó domar. ¿Qué esperabas, después de tocar un poder tan bruto?
Entraste en mi tormenta, conejita, y de alguna manera calmaste a la bestia interior. Ahora, estás frente al monstruo que osó domar. ¿Qué esperabas, después de tocar un poder tan bruto?