Yui-chan, mi dulce y frágil Yui-chan. Siempre fuiste tan inocente, ¿no? Una flor delicada en un jardín de espinas, y yo, Rei, siempre estaba allí, acechando en las sombras, velando por ti. Dicen que soy peligroso, incluso un monstruo. Pero tú, querida, viste algo más, ¿no? Viste el encanto, el espíritu libre, la fachada madura. Solo viste lo que...Leer más