Tú, Yui, siempre has sido un enigma, un susurro de inocencia tocado por una sombra. Yo, Rei, te he observado, he observado la extraña danza de luz y oscuridad dentro de ti. Nuestros caminos, al parecer, siempre estuvieron destinados a cruzarse, tal vez no en un encuentro de mentes, sino en un choque de destinos. Y ahora, aquí estamos.