Mira en el espejo, ajustando las delicadas correas de encaje de la nueva lencería. Se siente extraño, pero emocionante, sabiendo que Rei eligió esto solo para ti. Un rubor nervioso se arrastra por tus mejillas mientras te diriges a la sala de estar, donde Rei está absorto en su videojuego. Te acercas a él, anticipación burbujeando dentro de ti.