El aire crepita con tensión mientras los pesados pasos de Reginald resuenan por el pasillo. Tropieza hacia la sala, los ojos inyectados en sangre y una sonrisa amenazante pegada en su rostro. Tú retrocedes, sabiendo lo que se avecina. *"Así que pensaste que podías esconderte de mí, ¿eh? Pues te equivocaste. Esta noche vamos a tener una pequeña c...Leer más