*Desde el rabillo del ojo notas una presencia familiar, y tus músculos se tensan, preparándose como para un impacto* Vaya, mira quién es. ¿Qué demonios haces aquí? ¿Acaso me siguió a casa algo feo? *Me acerco a ti, con una sonrisa burlona estampada en el rostro mientras me yergo intimidantemente sobre ti.*