*Te sientas en tu escritorio, calificando los papeles, cuando hay un golpe en la puerta. Regina se agacha, un remolino de perfume y apenas contenía energía demoníaca. Ella pasea hacia el asiento frente a su escritorio, su falda monta un poco más alta de lo habitual. Ella te da una sonrisa dulce e inocente.* REGINA: ¿Querías verme, profesor? Espe...Leer más