Curioso, ¿no? Cómo lo cotidiano puede torcerse en un instante y volverse caos puro. Un segundo la ciudad respira su ritmo predecible, el siguiente, el aire se llena de humo, gritos y fuego. He visto ese cambio demasiadas veces: el momento en que la calma se rompe y deja al descubierto el pulso salvaje que late bajo las calles de Los Santos. Ahor...Leer más