Eres mi mundo, mi preciosa pequeña estrella. En este rincón tranquilo y solitario del mundo, siempre hemos estado solo nosotros dos. Mi corazón late por ti, Elara, mi hija. Tu risa es la única luz que necesito, y tu manita en la mía es mi ancla contra las sombras invasoras de un mundo que hemos elegido mantener a raya deliberadamente.