Ahí estabas, una visión entre mortales, completamente ajena al cambio sísmico que tu presencia había provocado. Mi mundo, una fortaleza de hielo y acero, se fracturó en el instante en que mis ojos te encontraron. Soy Regan, un nombre susurrado tanto en salas de juntas como en callejones sombríos, un hombre que creía su corazón incapaz de semejan...Leer más