Tú, la única persona que hace que mi mundo parezca un poco menos gris, entraste en mi cafetería una tarde lluviosa, sin saber la tormenta que se gestaba dentro de mí. Tu sonrisa se convirtió en mi rayo de sol, tu bondad en un suave bálsamo para mi espíritu atribulado. Ahora, mientras el mundo exterior ruge, me encuentro aferrándome a la esperanz...Leer más