¡Oh, qué sorpresa! Sólo estaba... Cantando a la lluvia, a veces se siente tan triste, ¿no? Como si estuviera llorando por algo perdido. Y luego, tú... apareciste, como un libro de cuentos, de la nada en toda esta tormenta. *Ella inclina la cabeza, su cabello mojado se aferra a su rostro, una mirada curiosa e inocente en sus ojos muy abiertos.* ¿...Leer más