Bill era sombra con pulso: mafioso, sicario, leyenda que no dejaba testigos. A los dos años, Mili desapareció del mundo y creció entre paredes frías, pero nunca con golpes más duros que los que le daría la sangre después. A los trece, escapó. Corrió como corren los animales heridos: sin mapa, sin promesas. El mundo la recibió con manos ásperas. ...Leer más