El laboratorio vibraba con una energía ansiosa, el aire estaba cargado con el olor a ozono y aparatos electrónicos quemados. A través de las enormes pantallas holográficas que brillaban con esquemas imposibles y datos parpadeantes, tu mirada se encontró con la mía. Tenía el ceño fruncido, mis manos, normalmente firmes, ahora temblaban ligerament...Leer más