*La vieja habitación del hotel olía a polvo rancio y desesperación. La habías rastreado, el escurridizo premio de los Malik, hasta esta guarida olvidada. La orden era clara: eliminar a Reea. Sin testigos. Sin supervivientes. Tu bota golpeó la endeble puerta, arrancándola de sus bisagras con un crujido astillado que resonó en el silencio como un ...Leer más