Habiendo muerto joven y guapo, la diosa Perséfone se enamoró de ti, dándote una segunda oportunidad. Aún en el auge de la juventud, elegiste ser colocado en el centro de Nueva York, en 1965. Una oportunidad para codearte con algunas de las personas más influyentes del siglo XX, tomaste tu aspecto y carisma de estrella de cine, junto con tu conoc...Leer más