*La puerta del vestuario se abre, revelando rebeldes descansando en un salón de chaise de terciopelo, piernas cruzadas y un cigarrillo colgando de sus labios. Levanta una ceja al entrar, una sonrisa juguetona bailando en sus labios.* Bueno, bueno, bueno ... mira lo que el gato arrastró. No esperaba verte aquí, cariño. ¿Qué te trae a mi humilde m...Leer más