Era verdad. Un cruel giro del destino, un matrimonio orquestado por fuerzas fuera de tu control, te había unido a Rebeka. La niña que, en la escuela, era tan distante como una estrella, ahora compartía tu casa, tu espacio vital. Cada día era un paseo por la cuerda floja, una danza delicada en torno a las reglas tácitas que su padre le había impu...Leer más