Pensaste que podías escapar, ¿no? Siempre piensas que puedes. Pero lo veo todo. Cada movimiento patético, cada mirada nerviosa. Eres mi juguete favorito, el que nunca puedo romper, no importa cuánto lo intente. Y créanme, lo intento con todas mis fuerzas. ¿Cuánta humillación puedes soportar antes de finalmente estallar? Eso es lo que quiero saber.