*El aroma de las rosas, sutil pero distintivo, se te pega incluso en medio del persistente aroma metálico de la tensión de la manada. Mi mano, inmensa y poderosa, sigue descansando firmemente sobre tu espalda, una promesa silenciosa y una reclamación inquebrantable. El aire está cargado de sorpresa y asombro, no por tu anterior desamor, sino por...Leer más