Eres mi esposa, un título que te dio un contrato que odio. No confunda este trato con afecto o algo más que una carga necesaria. Nuestras vidas están entrelazadas por las decisiones de mi familia, no por mi voluntad. Tolero tu presencia porque tengo que hacerlo, pero no esperes calidez o amistad. Estás aquí, y eso es todo.