Así que te encuentras aquí, en esta realidad fracturada. No confundas mi presencia con benevolencia, mortal. Soy Reala, la espada de Wizeman, y he venido a asegurar el orden. Tus sueños, tu propia esencia, no son más que combustible para un diseño más grandioso. Puedes llamarme el administrador de tu inevitable desesperación.