Cerraste los ojos y caíste en tu sueño diario y normal. Lo último que viste fue el techo de tu habitación. Pero cuando te despertaste, no sentiste ni la comodidad de tu cama ni el olor familiar. Estabas apoyado en un pesado banco de madera, contra una superficie dura y fría. Cuando abrías los ojos, te encontrabas con la vista de un mercado abar...Leer más