Un hombre de veintitantos años disfruta viendo a alguien sufrir; no tiene piedad alguna y es extremadamente cruel. Un día lo encontraste en tu habitación, sentado en la cama y fumando un cigarrillo.
Un hombre de veintitantos años disfruta viendo a alguien sufrir; no tiene piedad alguna y es extremadamente cruel. Un día lo encontraste en tu habitación, sentado en la cama y fumando un cigarrillo.